Parasha Lej Leja - Deja a tu Padre y a tu Parentela
Lej Lejá
Significa vete (de forma ampliada), vete a ti mismo, o vete por tu propia
causa.
Aunque Noaj era un hombre justo delante del
Eterno, no tenía la capacidad de encaminar a sus hijos en la justicia de Dios.
Después de salir del arca se convirtió en un experto en agricultura. Parece que
su dedicación a su vida laboral ocupaba demasiado lugar en su vida de modo que
la educación de sus hijos y sus nietos no tenía tanta prioridad.
Lo que me llama la atención es que Noaj bebió
vino sólo, sin compartir la alegría del producto de la tierra con su familia.
Esto indica que su mente estaba más en su propio trabajo que en su familia.
Esa es la tentación para cada padre de
familia, sentirse más realizado mediante sus propios logros laborales que en el
hecho de desarrollar una vida espiritual profunda con su esposa y de educar a
sus hijos.
Los padres, y también los abuelos, tienen una
gran tarea para instruir a sus hijos en el camino de justicia. Noaj tenía tres
hijos con ya más de 100 años de edad cada uno y ya deberían haber recibido
buena instrucción de su padre. Sin embargo, tenía un nieto, Kenáan, que
necesitaba toda la instrucción necesaria para llegar a ser un hombre justo y
recto. Pero Noaj se dedicó más a la producción agrícola que de la educación en
justicia de sus descendientes.
El texto de Ezequiel 14 nos enseña
que los hijos de Noaj no hubieran podido ser liberados de un juicio divino
específico sobre diferentes naciones y especialmente sobre Israel. Sólo Noaj
hubiera podido salvarse por su justicia. Sus hijos no eran tan justos como él.
El resultado de esa falta de dedicación a la
Torá a favor de sus hijos, se vio más adelante. Con algunas excepciones,
prácticamente todos los descendientes de Noaj se rebelaron contra el Eterno
bajo el reinado de Nimrod. Su rebeldía fue castigada con confusión, y los hijos
de Noaj fueron esparcidos por toda la tierra.
Sin embargo, en la familia de Shem podemos
encontrar un nervio de justicia y devoción al Eterno. Noaj había dicho que el
Eterno era el Dios de Shem. Por lo tanto Shem logró transmitir algo del camino
del Eterno a su hijo Arfajshad, su nieto Shalaj, y su bisnieto Ever.
No obstante, el nivel de justicia y de
dedicación al Eterno que ellos tenían, no les capacitó para ser elegidos como
padres de una nación santa. Pero en la décima generación después de Noaj creó a
Avram, uno que tenía la capacidad de mandar a sus hijos a vivir una vida justa
delante del Eterno y no inclinarse ante las presiones del mundo exterior. Avram
fue elegido porque tenía una capacidad muy especial, la de mandar a sus hijos y
nietos a caminar en el camino de justicia todos los días, como está escrito en
Génesis 18:19:
“Porque yo lo he
escogido para que mande a sus hijos y a su
casa después de él que guarden el camino del Eterno, haciendo justicia
y juicio, para que el Eterno cumpla en Avraham todo
lo que Él ha dicho acerca de él.” (LBLA revisada)
La capacidad de mandar a sus hijos y familia
después de él que guarden el camino del Eterno, haciendo justicia y juicio es
la razón por la que Avram fue elegido para ser el padre de una gran nación
justa.
Y no sólo esto, sino también ser el origen de
un pueblo eterno que poblaría el mundo venidero después de que el cielo y la
tierra hayan pasado por la segunda etapa de purificación, la que va por medio
del fuego.
Avram, cuyo nombre significa “padre
enaltecido”, o “padre de Aram”, fue elegido para ser el heredero del mundo
precisamente porque era un Padre. Este hecho luego fue reforzado por el Eterno
al cambiar su nombre en Avraham, “padre de multitudes”
¡Qué importante es ser padre! ¡Qué importante
es instruir a los hijos en el camino de justicia del Eterno!
Noaj no tenía esa capacidad y por eso HaShem
tuvo que escoger a otro que sí la tenía.
Primera aliyá, 12:1-13
El Eterno manda que Avram salga de su tierra
y de sus familiares para ir a una tierra nueva que le iba a ser revelada con el
tiempo. Por esa pérdida Avram recibe la promesa de ser hecho una nueva nación
grande, de recibir riquezas, de ser un hombre famoso, de ser un canal de
bendición para todas las familias de la tierra y un medio de juicio para los
maledicentes.
Avram sale de su tierra y de su familia en
obediencia junto con su esposa y con todos sus discípulos. Pero lleva un
familiar consigo, su sobrino Lot. Al llegar a la tierra de Kenáan va
atravesándola hasta llegar a Shejem, donde edifica su primer altar después de
haber recibido la revelación de que sus hijos serían los herederos de esa
tierra. De allí se muda al monte estando entre Betel y Ai. Allí edifica su
segundo altar e invoca el Nombre del Eterno por primera vez en la tierra
prometida.
Luego sigue cruzando el país hasta llegar al
sur, hasta el Neguev. Estando allí vino una sequía y Avraham sigue su camino
rumbo a Egipto para salvarse del hambre. Por temor a ser maltratado por los egipcios
le pide a su esposa no revelar su verdadera identidad, sino sólo decir que era
su hermana.
Primera aliyá, 12:1-13
12:1-3 “Y HaShem dijo a Avram: Vete de tu
tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te
mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu
nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te
maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.”
(LBLA revisada) – Según el relato de Esteban en Hechos 7:2-4 HaShem ya se
había aparecido a Avram en Ur-Kasdim, como está escrito:
“El Dios de gloria apareció a nuestro padre
Avraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Jarán, y le dijo:
"SAL DE TU TIERRA Y DE TU PARENTELA, Y VE A LA TIERRA QUE YO TE
MOSTRARE." Entonces él salió de la tierra de los caldeos y se radicó en
Jarán. Y de allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta
tierra en la cual ahora vosotros habitáis.” (LBLA revisada)
Esto nos enseña que el llamado ya lo había
recibido Avram en el país donde nació. Las Escrituras no cuentan la razón por
la que Teraj tomó la decisión de salir de Ur con parte de su familia.
Sin embargo, el libro de Yashar, junto con
otros midrashim, relatan como Teraj había sido el general del ejército del rey
Nimrod cuando tuvo a su hijo Avram, y por causa de un mensaje de los astrólogos
Nimrod había decidido matar a todos los niños recién nacidos en su reino porque
temía que un nuevo rey había nacido que le iba a quitar de su puesto. Teraj
escondió a Avram en una cueva durante 13 años y con astucia le entregó un niño
recién nacido de una de sus siervas, diciendo que era Avram. Así Avram pudo
sobrevivir el primer ataque contra su vida. Esta fue la primera de las diez
pruebas que tuvo que pasar nuestro padre.
La segunda prueba que cuentan los midrashim
fue cuando Avram no quiso adorar a los dioses de madera y piedra que su padre
Teraj servía. También desafió la idolatría del rey Nimrod y por eso fue puesto
en la cárcel durante diez años y luego echado en un horno de fuego junto con su
hermano Harán. HaShem le liberó milagrosamente de esa prueba pero su hermano
fue consumido por las llamas.
Por causa de todo esto Teraj tomó la decisión
de salir de Ur para tener paz en su familia. Su plan era ir hasta la tierra de
Kenáan, pero nunca llegó. Se quedó por la mitad, en Jarán, en la parte sur-este
de lo que hoy es Turquía.
No sé si HaShem repitió su llamado a Avram en
Jarán o que simplemente Avram tomó la decisión de salir por causa del llamado
que había recibido ya estando en Ur, antes de que su padre había tomado la
decisión de salir de allí.
Sea como sea, ahora vemos como Avram obedece
el llamado de salir de su tierra y de su familia. Sin embargo, lleva consigo a
su sobrino Lot, cuyo nombre significa “velo”, que con el tiempo le causará
muchos problemas.
En Isaías 29:22 está escrito:
“Por tanto HaShem, que redimió a Avraham,
dice así acerca de la casa de Jacob: Jacob no será ahora avergonzado, ni
palidecerá ahora su rostro.” (LBLA revisada)
Este texto dice que HaShem redimió a Avraham.
La palabra hebrea para redimir es aquí padá,[1] que significa pagar un rescate,
rescatar, redimir, recuperar, recobrar; fig. liberar, libertar, salvar.
“una nación” – la palabra hebrea es goy, que
originalmente significa una nación. Luego llegó también a tener el significado
de una nación gentil a saber, que no era Israel y, más adelante una persona de
una de esas naciones gentiles, un gentil.
“serás bendición” – El propósito de la
elección de Avraham fue que él fuera un medio de bendición para todas las
personas de la tierra. Este propósito sigue siendo el mismo para todos sus
descendientes. La elección no fue con el propósito de privar a los demás de las
bendiciones divinas, sino precisamente para que los demás también pudieran
alcanzar las riquezas que el Eterno estuviera dando a Avraham y sus hijos.
“Bendeciré a los que te bendigan, y al que te
maldiga, maldeciré.” – Vemos como Avraham está puesto como un punto de mira
para las demás naciones. Su bienestar o caída dependerá a la larga de su manera
de tratar a los hijos de Avraham, los judíos.
Aunque Yishmael fue descendiente físico de
Avraham, esta promesa no fue dada para sus hijos, los árabes, como está escrito
en Génesis 21:10:
“Echa fuera a esta sierva y a
su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de ser heredero
juntamente con mi hijo Yitsjak.” (LBLA revisada)
También está escrito en Números 24:5, 9b:
“¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Yaakov;
tus moradas, oh Israel!
… Benditos los que te bendigan, y
malditos losque te maldigan.” (LBLA revisada)
Aquí vemos que la misma bendición y maldición
que fue pronunciada sobre Avraham es aplicada sobre el pueblo de Israel.
Sin embargo hay una bendición especial para
los hijos de Yismael, según vemos en 17:20:
“Y en cuanto a Yishmael, te he oído; he aquí,
yo lo bendeciré y lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera. Engendrará
a doce príncipes y haré de él una gran nación.” (LBLA revisada)
“al que te maldiga” – Mientras que la promesa
de bendición para los que bendigan a Israel está pronunciada en plural, la
promesa de la maldición está puesta en singular.
La maldición cae sobre cada persona
que hable mal de Israel y el pueblo judío. La historia nos enseña que aquellas
naciones que han tratado bien al pueblo judío han prosperado, y que las
naciones que han maltratado a los judíos, han tenido que sufrir las graves
consecuencias de sus hechos.
“Y en ti serán benditas todas las familias de
la tierra” – Otra posible traducción es “en ti serán injertadas todas las
familias de la tierra”[2]. Vemos el cumplimiento de esta promesa en
Romanos 11:17-18 donde está escrito:
“Pero si algunas de las ramas fueron
desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre
ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la
raíz del olivo, no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante,
recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te
sustenta a ti.” (LBLA)
Cuando un gentil se arrepiente de sus pecados
para entregarse al Dios de Israel, es cortado de su árbol original de manera
espiritual, su pueblo gentil, e injertado dentro del olivo cultivado, que es el
Israel celestial, cuyo raíz es el Mesías, según Isaías 11:10; 53:2; Romanos
15:12; Revelación 5:5.
“familias” – La palabra hebrea traducida como
familia es mishpajá. No se refiere a lo que llamamos núcleo
familiar -padre, madre e hijos- sino a una familia que incluye a los abuelos,
los tíos, los primos y demás.
La palabra hebrea para el núcleo familiar
es bait, normalmente traducida como “casa”, cf. 12:1 donde la
“casa” no se refiere a un edificio, sino a la familia de su padre.
En el Salmo 22:27 hay una profecía que habla
del cumplimiento de esta promesa:
“Todos los términos de la tierra se acordarán
y se volverán a HaShem, y todas las familias de las naciones
adorarán delante de ti.” (LBLA revisada)
12:4a “Entonces Avram se fue tal como HaShem
le había dicho.” (LBLA revisada) – Esta salida de Jarán constituye la tercera
prueba grande en la vida de nuestro padre.
La fe se basa en la palabra del Eterno. Avram
confiaba en la promesa y salió en obediencia, como está escrito en Hebreos
11:8:
“Por la fe Avraham, al ser llamado, obedeció,
saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber
adónde iba.” (LBLA revisada)
12:5 “Y tomó Avram a Sarai su
mujer, y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos habían acumulado, y
las almas que habían hecho en Jarán, y salieron para ir a la tierra de Kenáan;
y a la tierra de Kenáan llegaron.” (LBLA revisada) – Las almas que
habían hecho es una referencia a que habían ganado personas para la fe de
ellos. Según Rashí, Avraham convertía a los hombres y Sará convertía a las
mujeres. Según el midrash, Avram convocó asambleas públicas en Jarán, para
proclamar la verdad de Un Creador, e instó a servirlo. Luego de los discursos
públicos, estaba dispuesto a debatir sus propuestas con cualquier persona que
las cuestionara. Así ganó decenas de miles de adeptos que reconocieron la
existencia de HaShem.[3]
12:6-7 “Y atravesó Avram el país hasta el
lugar de Shejem, hasta el planicie de Moré. Y el cananeo estaba entonces en la
tierra. Y HaShem se apareció a Avram, y le dijo: A tu descendencia daré esta
tierra. Entonces él edificó allí un altar a HaShem que se le había aparecido.”
(LBLA revisada) – Shejem significa “hombro”, “cerviz”, “nuca”, en relación
con levantar una carga.[4]. Moré significa “maestro”.[5]
La primera experiencia espiritual profunda
que tuvo Avram después de haber obedecido al Eterno al salir de Mesopotamia,
fue una aparición del Eterno en Shejem y Moré. Esta experiencia le marcó tanto
que tomó la decisión de edificar en ese lugar un altar. Ese altar representa la
primera experiencia en la vida de la fe de todos los que van a ser contados por
Dios como hijos, se trata de la entrega del yo.
El altar es un lugar de sacrificio, un animal
es ofrecido como representación del hombre. La ofrenda de ascensión
(holocausto) simboliza una entrega total. El altar es el lugar donde la
voluntad del hombre se somete a la voluntad del Eterno. “No se haga mi voluntad
sino la tuya.” “Que no sea como yo quiero sino como tú quieras.”
·
La historia posterior a Avraham nos muestra que Shejem llegó a ser un lugar
de grandes decisiones para sus descendientes, cf. Génesis
33:18-20, (Génesis 28:20-21); 37:12-17; Josué 24:1, 14-27; Jueces
21:19; 1 Reyes 12:1; 12:25.
·
Yosef fue sepultado en Shejem esperando la resurrección de los muertos. Su
tumba se encuentra allí todavía hoy, cf. Josué 24:32.
Así que, Shejem representa en la vida de
Avraham el lugar de conversión, el lugar donde muere de si mismo y reconoce al
HaShem como su único Dios verdadero. Es el lugar donde HaShem le prometió por
primera vez que su descendencia recibiría esa tierra.
Y de la misma manera como Avraham tuvo esa
experiencia, todos los que en el día del juicio van a ser finalmente contados
como sus hijos tendrán que tener la misma experiencia. Todos sus hijos tendrán
que pasar por Shejem, donde reconocen al Dios único y mueren de sus propias
vidas en el primer altar.
Como hemos dicho, Shejem significa “cerviz”,
“hombro” o “espalda” y viene de una raíz que tiene que ver con inclinarse para
levantar una carga sobre su espalda. Esto nos lleva a pensar en el momento
cuando el Mesías se inclinó para llevar sobre sus hombros el madero sobre el
cual iba a ser sacrificado para la redención eterna de todos los hijos de
Avraham. Shejem simboliza la muerte de Yeshúa. Fue el primer lugar donde
Avraham tuvo que pasar para poder ser el padre de la gran nación y obtener la
tierra de Israel. La muerte y resurrección de Yeshúa es la base sobre la cual
HaShem entrega la tierra a los hijos de Avraham.
“el planicie de Moré” – Junto a Shejem está
la llanura de Moré. Moré significa “maestro” y viene de una raíz que significa “fluir”;
“poner”, “echar”, “tirar”; “señalar”; “enseñar”.[7] Es la misma raíz que se encuentra en la
palabra Torá.
Así que cuando Avram primero tuvo la
experiencia profunda de conversión en Shejem al mismo tiempo tuvo la
experiencia de lo que implica tener un Moré, un Maestro que le enseñaba la
Torá.
La Torá es algo que marca la diferencia entre
lo santo y lo común, lo verdadero y lo falso, luz y tinieblas, vida y muerte,
etc.
HaShem le enseñó los mandamientos a nuestro
padre Avraham, como está escrito en Génesis 26:5:
“Avraham me obedeció, y guardó mi ordenanza,
mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (LBLA)
Más adelante, después de la entrada en la
Tierra, los hijos de Israel tuvieron que marcar la diferencia entre la
bendición y la maldición precisamente en el valle de Moré.
En el norte tenían el monte Eival, que
representa la maldición que es producida por la desobediencia a los
mandamientos, y en el sur tenían el monte Guerizim, que representa la bendición
por obedecer los mandamientos, cf. Deuteronomio 11:26-32; 27:12; Josué 8:33.
Moré es el lugar donde se reconoce la Torá
del Eterno como el patrón de nuestra vida.
Moré representa también a Yeshúa HaMashíaj
como el gran Rabino, nuestro gran Maestro que enseña a sus seguidores judíos a
vivir según la Torá que fue dada en Sinai, según Mateo 5:17-20:
“No penséis que he venido para abolir la ley
o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad
os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más
pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que
anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe
a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera
que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los
cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y
fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” (LBLA)
Y enseña a sus seguidores no judíos a
obedecer aquellos mandamientos de la Torá que son para ellos, especialmente por
medio de su representante para las naciones, Pablo, cf. Hechos 22:21; Romanos
15:16; Gálatas 2:7-9.
Combinando los dos lugares Shejem y Moré,
vemos también una conexión entre nuestra aceptación de la muerte del Mesías y
la aceptación del Mesías como nuestro Maestro de Torá.
Shejem y Moré representan los dos pasos para
ser salvo como está escrito en Romanos 10:9-10:
“si confiesas con tu boca a Yeshúa por Adón,
y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo;
porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”
(LBLA revisada)
Adón significa “señor”, ”maestro”,
”gobernante” y ”jefe”.
12:8 “De allí se trasladó hacia el
monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y
Ai al oriente; y edificó allí un altar a HaShem, e invocó el nombre de YHWH.”
(LBLA revisada)
Betel significa “casa de Dios”, “casa del
Poderoso”
La palabra casa puede significa dos cosas:
1. Núcleo
familiar
2. Lugar
de habitación
En este caso Betel simboliza tanto la familia
de Dios como el templo de Dios.
No podemos quedarnos solamente en la
experiencia de Shejem y Moré, que representa la conversión al Dios de Israel
por medio de Yeshúa HaMashíaj y la aceptación de la Torá dada por Moshé y
explicada por el Mesías. Hay más.
En el judaísmo se habla de dos yugos, el yugo
del Reino y el yugo de la Torá. El yugo del Reino representa a Shejem, y el
yugo de la Torá está representado por Moré.
Estos dos yugos están también expresados en
los primeros textos de la confesión del Shemá. En el primer texto del Shemá,
Deuteronomio 6:4-9 está escrito:
“Escucha, Israel, HaShem es nuestro Dios,
HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma
y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando
te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando
te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre
tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.” (LBLA
revisada)
Este texto representa el yugo del Reino, el
cual implica aceptar al Eterno como nuestro único Dios de manera personal. Por
esto está escrito en singular: “amarás, tu, tu, tu, enseñarás etc.”
Ahora, el amor por el Eterno se manifiesta en
la obediencia a sus mandamientos. Shejem nos lleva a Moré.
El segundo yugo, el de la Torá, se encuentra
en Deuteronomio 11:13-21 donde está escrito:
“Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestroDios y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, El dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia
temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite. Y El dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás y te saciarás. Cuidaos, no sea que se engañe vuestro corazón y os desviéis y sirváis a otros dioses, y los adoréis. No sea que la ira de HaShem se encienda
contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la
tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que HaShem os da. Grabad, pues, estas mis palabras en vuestrocorazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán
por insignias entre vuestros ojos.
Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra
que HaShem juró dar a vuestros padres,
por todo el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra.” (LBLA revisada)
En este yugo de la Torá vemos como el
pronombre se va cambiando a una forma plural. En el primer yugo, el del Reino
el texto está escrito de una forma solamente personal, singular, “amarás, tu,
tu, tu, enseñarás, escribirás etc.”
En este yugo de la Torá vemos que se usa la
forma plural “obedecéis, os, vuestro, vuestro, vuestra, vuestra” pero luego, en
el versículo 14 va pasando al singular: “recojas… etc.” para luego volver al
plural en los versículos 16-19a: “cuidaos…”, después al singular en los
versículos 19b-20: “te…” y, finalmente, al plural en el versículo 21.
De esto aprendemos que el yugo de la Torá nos
enseña a vivir nuestra vida privada en obediencia en una relación con el pueblo del Eterno.
Por lo tanto no es suficiente vivir solos
delante del Eterno. Necesitamos formar parte de un colectivo. Y este es
precisamente el resultado del trabajo de la Torá en nuestras vidas.
Uno no puede amar al Eterno y aborrecer al
hermano. Es imposible, porque el amor al Eterno te lleva forzosamente a amar a
tu prójimo, primero los más cercanos y luego los que están más allá de los
conocidos.
En Efesios 4:1-6 está escrito:
“Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que
viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con
toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor,
esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay
un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados
en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo
bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en
todos.” (LBLA)
En Filipenses 2:1-4 está escrito:
“Por tanto, si hay algún estímulo en el
Mesías, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si
algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir,
conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo
propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud
humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí
mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses
de los demás.” (LBLA revisada)
En Colosenses 1:3-4; 3:12-15 está
escrito:
“Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro
Señor Yeshúa el Mesías, orando siempre por vosotros, al oír de vuestra fe en el
Mesías Yeshúa y del amor que tenéis por todos los santos… Entonces, como
escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad,
humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos
unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como el Mesías os perdonó, así
también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el
vínculo de la unidad. Y que la paz de Mesías reine en vuestros corazones, a la
cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed
agradecidos.” (LBLA revisada)
En 1 Tesalonicenses 4:9-10 está
escrito:
“Mas en cuanto al amor fraternal, no tenéis
necesidad de que nadie os escriba, porque vosotros mismos habéis sido enseñados
por Dios a amaros unos a otros; porque en verdad lo practicáis con todos los
hermanos que están en toda Macedonia. Pero os instamos, hermanos, a que
abundéis en ello más y más.” (LBLA)
En 1 Pedro 4:8 está escrito:
“Sobre todo, sed fervientes en
vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre
multitud de pecados.” (LBLA)
En Juan 15:12-13 está escrito:
“Este es mi mandamiento: que os améis los
unos a los otros, así como yo os he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste:
que uno dé su vida por sus amigos.” (LBLA)
En 1 Juan 3:10-18, 22-23 está escrito:
“En esto se reconocen los hijos de Dios y los
hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios;
tampoco aquel que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que habéis
oído desde el principio: que nos amemos unos a otros; no como Kayín que era del
maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran
malas, y las de su hermano justas. Hermanos, no os maravilléis si el mundo os
odia. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los
hermanos. El que no ama permanece en muerte. Todo el que aborrece a su hermano
es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente
en él. En esto conocemos el amor: en que él puso su vida por nosotros; también
nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes
de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él,
¿cómo puede morar el amor de Dios en él? Hijos, no amemos de palabra ni de
lengua, sino de hecho y en verdad…. y todo lo que pidamos lo recibimos de Él,
porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables
delante de Él. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo
Yeshúa el Mesías, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha
mandado.” (LBLA revisada)
En 1 Juan 4:7-12, 19-21; 5:1-2 está escrito:
“Amados, amémonos unos a otros, porque el
amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no
ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el
amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo
para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como
propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios así nos amó, también nosotros
debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos
unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros…
Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y
aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a
quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. Y este mandamiento
tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano. Todo aquel que
cree que Yeshúa es el Mesías, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre,
ama al que ha nacido de Él. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios:
cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos.” (LBLA)
En todos estos textos vemos la importancia de
tener una relación correcta con el pueblo de Dios que es la Familia de Dios y
el Templo de Dios.
La experiencia de salvación con la aceptación
del yugo del Reino y el yugo de la Torá es maravillosa, y transforma nuestra
vida personal. Pero hay más. Conforme vayamos creciendo en el conocimiento del
Eterno por medio de Su Torá revelada por medio de Moshé y el Mesías Yeshúa,
entraremos en una dimensión nueva de nuestra vida espiritual, la dimensión de
colectivismo y así pasamos de Shejem y Moré a Betel, la familia del Eterno.
Es cierto que tenemos una responsabilidad
delante del Eterno de nuestras vidas personales, cada uno será juzgado según su
propia obra, en pensamientos, palabras y hechos, pero nuestras vidas no fueron
creadas para ser islas separadas en un lago, sino miembros de un cuerpo, un
colectivo, una gran familia, la gran familia de los hijos de Avraham con judíos y no judíos.
“al oriente de Betel, y plantó su tienda,
teniendo a Betel al occidente y Ai al oriente; y edificó allí un altar al
Eterno, e invocó el nombre del Eterno” (LBLA revisada) – Ai significa montón o
ruina. Betel significa casa de Dios. ¡Un montón de piedras no es una casa!
Avram se colocó entre Betel y Ai. Cada día al
salir de su tienda por la mañana vio que Ai estaba delante y Betel detrás,
porque las tiendas siempre se colocan con la entrada hacia el oriente. Para
poder ver la casa de Dios – Betel – tuvo que dar las espaldas al montón de
piedras – Ai. De la misma manera nosotros tenemos que escoger entre ser una
piedra solitaria, aunque sea parte en un montón de piedras juntas, o ser parte
de una casa donde hay orden y disciplina.
Para ser parte de una casa hace falta pasar
por un proceso de corrección, ser una piedra viva, labrada, y ajustada y
colocada en un lugar específico en el edificio. Ya uno no puede hacer lo que le
parezca, lo que le plazca. Hay constructores que han sido puestos
para edificar una casa del Eterno en todo lugar, esforzándose para que las
piedras sean ajustadas y colocadas cada una en su lugar.
Así que ya terminó el tiempo de ser una
persona espiritual solitaria. Llegó el tiempo de ser parte de una casa, un
cuerpo, y unirse definitivamente a los hermanos.
En 1 Pedro 2:1-10 está escrito:
“Por tanto, desechando toda malicia y todo
engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién
nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para
salvación, si es que habéis probado la benignidad del Señor. Y viniendo a El
como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa
delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa
espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Yeshúa el Mesías. Pues esto se encuentra en la
Escritura: HE AQUI, PONGO EN SION UNA PIEDRA ESCOGIDA, UNA PRECIOSA piedra
ANGULAR, Y EL QUE CREA EN EL NO SERA AVERGONZADO. Este precioso valor es, pues,
para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, LA PIEDRA QUE
DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO, y, PIEDRA
DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCANDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes
a la palabra, y para ello estaban también destinados. Pero vosotros sois linaje
escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de
Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las
tinieblas a su luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo,
pero ahora sois el pueblo de Dios; no habíais recibido misericordia, pero ahora
habéis recibido misericordia.” (LBLA)
“al oriente de Betel” – Las entradas al
tabernáculo y al templo siempre están hacia el oriente. Así que Avram se puso
en el lugar que simboliza la entrada a la misma presencia del Eterno.
“plantó su tienda” – La Torá no dice que
Avram plantó su tienda en Shejem. Pero aquí en Betel sí. Es un lugar donde hay
que plantar la tienda. Es un lugar donde hay que afirmar su estancia. Hazte
miembro de un colectivo de personas que creen igual que tú y sé fiel a esa
comunidad.
“Edificó allí un altar a HaShem” – Este
altar representa la entrega total al Eterno dentro de un contexto colectivo, en
la congregación de los creyentes, en la casa del Eterno.
Esto nos recuerda también el lugar de muerte
del Mesías, que seguramente ocurrió delante de la entrada del templo del Eterno
en uno de los árboles que hay el monte de los Olivos, al oriente de
Yerushalayim.
“invocó el nombre del Eterno” – Invocar el
Nombre no significa solamente tomarlo en los labios, sino dar a conocer al
mundo entero que El es el único. Después de haber estado en Mesopotamia y luego
en Egipto, Avraham toma sobre sus hombros la tarea de hacer conocer el Nombre
del Eterno al mundo entero, para que supieran que El es el único Dios
verdadero.
En Juan 17:3 está escrito:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a
ti, el único Dios verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has
enviado.” (LBLA revisada)
Avram no dio a conocer el Nombre del Eterno
en Shejem y Moré, pero aquí sí, entre Betel y Ai. De esto aprendemos que lo que
más impacta al mundo no es nuestra propia experiencia de aceptación del yugo
del reino y de la Torá, nuestra experiencia con el Mesías Yeshúa
como Salvador y Señor, sino nuestra convivencia en amor en la congregación de
los creyentes, como está escrito en Juan 13:34-35:
“Un mandamiento nuevo os doy (Moré):
que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado (Shejem),
así también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos (Proclamó
el Nombre) que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los
otros (Betel).” (LBLA revisada)
Ya no vivas como una piedra solitaria, déjate
ser edificado como una casa espiritual y así proclamar el Nombre del Eterno.
Hay un fenómeno natural muy interesante en el
lugar donde Avram invocó el Nombre del Eterno por primera vez en la Tierra
prometida. El nombre hebreo de YHWH está escrito con las letras actuales
hebreas, en las montañas en el mismo lugar donde nuestro padre plantó la
tienda. Esto se puede ver en las imágenes de los satélites.
12:10 “Y hubo hambre en la tierra; y Avram
descendió a Egipto para pasar allí un tiempo, porque el hambre era severa en la
tierra.” (LBLA revisada) – Esta fue la cuarta prueba en la vida de nuestro
padre. Era necesario que bajara a Egipto para pisar esa tierra, cf. Jos 1:3, de
manera que todo lugar que sus pies hayan pisado sería entregado a sus
descendientes, como está escrito en 15:18b:
“desde el río de Egipto hasta el río grande,
el río Éufrates” (LBLA)
Enseñanza Primera Aliya Parasha Lej Leja
Derechos de Autor por el Dr. K. Blad (5774) http://www.messianictorah.org
Nota: Esta copia no está sometida a procesos lucrativos. Solo esta basado para la enseñanza y proclamación del evangelio a todos los pueblos de la tierra que quieren y desean tener un conocimiento de la verdad sobre la correcta interpretación de las santas escrituras, tal como está escrito.
2 Pedro 1:19-2(RVR1960)
19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual haces bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en nuestros corazones;
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (Ruaj HaKodesh).


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