Parasha Lej Leja - Deja a tu Padre y a tu Parentela

Lej Lejá
Significa vete (de forma ampliada), vete a ti mismo, o vete por tu propia causa.
Aunque Noaj era un hombre justo delante del Eterno, no tenía la capacidad de encaminar a sus hijos en la justicia de Dios. Después de salir del arca se convirtió en un experto en agricultura. Parece que su dedicación a su vida laboral ocupaba demasiado lugar en su vida de modo que la educación de sus hijos y sus nietos no tenía tanta prioridad.
Lo que me llama la atención es que Noaj bebió vino sólo, sin compartir la alegría del producto de la tierra con su familia. Esto indica que su mente estaba más en su propio trabajo que en su familia.
Esa es la tentación para cada padre de familia, sentirse más realizado mediante sus propios logros laborales que en el hecho de desarrollar una vida espiritual profunda con su esposa y de educar a sus hijos.
Los padres, y también los abuelos, tienen una gran tarea para instruir a sus hijos en el camino de justicia. Noaj tenía tres hijos con ya más de 100 años de edad cada uno y ya deberían haber recibido buena instrucción de su padre. Sin embargo, tenía un nieto, Kenáan, que necesitaba toda la instrucción necesaria para llegar a ser un hombre justo y recto. Pero Noaj se dedicó más a la producción agrícola que de la educación en justicia de sus descendientes.
El texto de Ezequiel 14 nos enseña que los hijos de Noaj no hubieran podido ser liberados de un juicio divino específico sobre diferentes naciones y especialmente sobre Israel. Sólo Noaj hubiera podido salvarse por su justicia. Sus hijos no eran tan justos como él.
El resultado de esa falta de dedicación a la Torá a favor de sus hijos, se vio más adelante. Con algunas excepciones, prácticamente todos los descendientes de Noaj se rebelaron contra el Eterno bajo el reinado de Nimrod. Su rebeldía fue castigada con confusión, y los hijos de Noaj fueron esparcidos por toda la tierra.
Sin embargo, en la familia de Shem podemos encontrar un nervio de justicia y devoción al Eterno. Noaj había dicho que el Eterno era el Dios de Shem. Por lo tanto Shem logró transmitir algo del camino del Eterno a su hijo Arfajshad, su nieto Shalaj, y su bisnieto Ever.
No obstante, el nivel de justicia y de dedicación al Eterno que ellos tenían, no les capacitó para ser elegidos como padres de una nación santa. Pero en la décima generación después de Noaj creó a Avram, uno que tenía la capacidad de mandar a sus hijos a vivir una vida justa delante del Eterno y no inclinarse ante las presiones del mundo exterior. Avram fue elegido porque tenía una capacidad muy especial, la de mandar a sus hijos y nietos a caminar en el camino de justicia todos los días, como está escrito en Génesis 18:19:
“Porque yo lo he escogido para que mande a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Eterno, haciendo justicia y juicio, para que el Eterno cumpla en Avraham todo lo que Él ha dicho acerca de él.” (LBLA revisada)
La capacidad de mandar a sus hijos y familia después de él que guarden el camino del Eterno, haciendo justicia y juicio es la razón por la que Avram fue elegido para ser el padre de una gran nación justa.
Y no sólo esto, sino también ser el origen de un pueblo eterno que poblaría el mundo venidero después de que el cielo y la tierra hayan pasado por la segunda etapa de purificación, la que va por medio del fuego.
Avram, cuyo nombre significa “padre enaltecido”, o “padre de Aram”, fue elegido para ser el heredero del mundo precisamente porque era un Padre. Este hecho luego fue reforzado por el Eterno al cambiar su nombre en Avraham, “padre de multitudes”
¡Qué importante es ser padre! ¡Qué importante es instruir a los hijos en el camino de justicia del Eterno!
Noaj no tenía esa capacidad y por eso HaShem tuvo que escoger a otro que sí la tenía.
Primera aliyá, 12:1-13
El Eterno manda que Avram salga de su tierra y de sus familiares para ir a una tierra nueva que le iba a ser revelada con el tiempo. Por esa pérdida Avram recibe la promesa de ser hecho una nueva nación grande, de recibir riquezas, de ser un hombre famoso, de ser un canal de bendición para todas las familias de la tierra y un medio de juicio para los maledicentes.
Avram sale de su tierra y de su familia en obediencia junto con su esposa y con todos sus discípulos. Pero lleva un familiar consigo, su sobrino Lot. Al llegar a la tierra de Kenáan va atravesándola hasta llegar a Shejem, donde edifica su primer altar después de haber recibido la revelación de que sus hijos serían los herederos de esa tierra. De allí se muda al monte estando entre Betel y Ai. Allí edifica su segundo altar e invoca el Nombre del Eterno por primera vez en la tierra prometida.

Luego sigue cruzando el país hasta llegar al sur, hasta el Neguev. Estando allí vino una sequía y Avraham sigue su camino rumbo a Egipto para salvarse del hambre. Por temor a ser maltratado por los egipcios le pide a su esposa no revelar su verdadera identidad, sino sólo decir que era su hermana.
Primera aliyá, 12:1-13
12:1-3 “Y HaShem dijo a Avram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.” (LBLA revisada) – Según el relato de Esteban en Hechos 7:2-4 HaShem ya se había aparecido a Avram en Ur-Kasdim, como está escrito:
“El Dios de gloria apareció a nuestro padre Avraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que habitara en Jarán, y le dijo: "SAL DE TU TIERRA Y DE TU PARENTELA, Y VE A LA TIERRA QUE YO TE MOSTRARE." Entonces él salió de la tierra de los caldeos y se radicó en Jarán. Y de allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta tierra en la cual ahora vosotros habitáis.” (LBLA revisada)
Esto nos enseña que el llamado ya lo había recibido Avram en el país donde nació. Las Escrituras no cuentan la razón por la que Teraj tomó la decisión de salir de Ur con parte de su familia.
Sin embargo, el libro de Yashar, junto con otros midrashim, relatan como Teraj había sido el general del ejército del rey Nimrod cuando tuvo a su hijo Avram, y por causa de un mensaje de los astrólogos Nimrod había decidido matar a todos los niños recién nacidos en su reino porque temía que un nuevo rey había nacido que le iba a quitar de su puesto. Teraj escondió a Avram en una cueva durante 13 años y con astucia le entregó un niño recién nacido de una de sus siervas, diciendo que era Avram. Así Avram pudo sobrevivir el primer ataque contra su vida. Esta fue la primera de las diez pruebas que tuvo que pasar nuestro padre.
La segunda prueba que cuentan los midrashim fue cuando Avram no quiso adorar a los dioses de madera y piedra que su padre Teraj servía. También desafió la idolatría del rey Nimrod y por eso fue puesto en la cárcel durante diez años y luego echado en un horno de fuego junto con su hermano Harán. HaShem le liberó milagrosamente de esa prueba pero su hermano fue consumido por las llamas.
Por causa de todo esto Teraj tomó la decisión de salir de Ur para tener paz en su familia. Su plan era ir hasta la tierra de Kenáan, pero nunca llegó. Se quedó por la mitad, en Jarán, en la parte sur-este de lo que hoy es Turquía.
No sé si HaShem repitió su llamado a Avram en Jarán o que simplemente Avram tomó la decisión de salir por causa del llamado que había recibido ya estando en Ur, antes de que su padre había tomado la decisión de salir de allí.
Sea como sea, ahora vemos como Avram obedece el llamado de salir de su tierra y de su familia. Sin embargo, lleva consigo a su sobrino Lot, cuyo nombre significa “velo”, que con el tiempo le causará muchos problemas.
En Isaías 29:22 está escrito:
“Por tanto HaShem, que redimió a Avraham, dice así acerca de la casa de Jacob: Jacob no será ahora avergonzado, ni palidecerá ahora su rostro.” (LBLA revisada)
Este texto dice que HaShem redimió a Avraham. La palabra hebrea para redimir es aquí padá,[1] que significa pagar un rescate, rescatar, redimir, recuperar, recobrar; fig. liberar, libertar, salvar.
“una nación” – la palabra hebrea es goy, que originalmente significa una nación. Luego llegó también a tener el significado de una nación gentil a saber, que no era Israel y, más adelante una persona de una de esas naciones gentiles, un gentil.
“serás bendición” – El propósito de la elección de Avraham fue que él fuera un medio de bendición para todas las personas de la tierra. Este propósito sigue siendo el mismo para todos sus descendientes. La elección no fue con el propósito de privar a los demás de las bendiciones divinas, sino precisamente para que los demás también pudieran alcanzar las riquezas que el Eterno estuviera dando a Avraham y sus hijos.
“Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré.” – Vemos como Avraham está puesto como un punto de mira para las demás naciones. Su bienestar o caída dependerá a la larga de su manera de tratar a los hijos de Avraham, los judíos.
Aunque Yishmael fue descendiente físico de Avraham, esta promesa no fue dada para sus hijos, los árabes, como está escrito en Génesis 21:10:
“Echa fuera a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de ser heredero juntamente con mi hijo Yitsjak.” (LBLA revisada)
También está escrito en Números 24:5, 9b:
“¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Yaakov; tus moradas, oh Israel! … Benditos los que te bendigan, y malditos losque te maldigan.” (LBLA revisada)
Aquí vemos que la misma bendición y maldición que fue pronunciada sobre Avraham es aplicada sobre el pueblo de Israel.
Sin embargo hay una bendición especial para los hijos de Yismael, según vemos en 17:20:
“Y en cuanto a Yishmael, te he oído; he aquí, yo lo bendeciré y lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera. Engendrará a doce príncipes y haré de él una gran nación.” (LBLA revisada)
“al que te maldiga” – Mientras que la promesa de bendición para los que bendigan a Israel está pronunciada en plural, la promesa de la maldición está puesta en singular.
La maldición cae sobre cada persona que hable mal de Israel y el pueblo judío. La historia nos enseña que aquellas naciones que han tratado bien al pueblo judío han prosperado, y que las naciones que han maltratado a los judíos, han tenido que sufrir las graves consecuencias de sus hechos.
“Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” – Otra posible traducción es “en ti serán injertadas todas las familias de la tierra”[2]. Vemos el cumplimiento de esta promesa en Romanos 11:17-18 donde está escrito:
“Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la raíz del olivo, no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti.” (LBLA)
Cuando un gentil se arrepiente de sus pecados para entregarse al Dios de Israel, es cortado de su árbol original de manera espiritual, su pueblo gentil, e injertado dentro del olivo cultivado, que es el Israel celestial, cuyo raíz es el Mesías, según Isaías 11:10; 53:2; Romanos 15:12; Revelación 5:5.
“familias” – La palabra hebrea traducida como familia es mishpajá. No se refiere a lo que llamamos núcleo familiar -padre, madre e hijos- sino a una familia que incluye a los abuelos, los tíos, los primos y demás.
La palabra hebrea para el núcleo familiar es bait, normalmente traducida como “casa”, cf. 12:1 donde la “casa” no se refiere a un edificio, sino a la familia de su padre.
En el Salmo 22:27 hay una profecía que habla del cumplimiento de esta promesa:
“Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán a HaShem,  y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.” (LBLA revisada)
12:4a “Entonces Avram se fue tal como HaShem le había dicho.” (LBLA revisada) – Esta salida de Jarán constituye la tercera prueba grande en la vida de nuestro padre.
La fe se basa en la palabra del Eterno. Avram confiaba en la promesa y salió en obediencia, como está escrito en Hebreos 11:8:
“Por la fe Avraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba.” (LBLA revisada)
12:5  “Y tomó Avram a Sarai su mujer, y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos habían acumulado, y las almas que habían hecho en Jarán, y salieron para ir a la tierra de Kenáan; y a la tierra de Kenáan llegaron.” (LBLA revisada) – Las almas que habían hecho es una referencia a que habían ganado personas para la fe de ellos. Según Rashí, Avraham convertía a los hombres y Sará convertía a las mujeres. Según el midrash, Avram convocó asambleas públicas en Jarán, para proclamar la verdad de Un Creador, e instó a servirlo. Luego de los discursos públicos, estaba dispuesto a debatir sus propuestas con cualquier persona que las cuestionara. Así ganó decenas de miles de adeptos que reconocieron la existencia de HaShem.[3]
12:6-7 “Y atravesó Avram el país hasta el lugar de Shejem, hasta el planicie de Moré. Y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y HaShem se apareció a Avram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces él edificó allí un altar a HaShem que se le había aparecido.” (LBLA revisada) – Shejem significa “hombro”, “cerviz”, “nuca”, en relación con levantar una carga.[4]. Moré significa “maestro”.[5]
La primera experiencia espiritual profunda que tuvo Avram después de haber obedecido al Eterno al salir de Mesopotamia, fue una aparición del Eterno en Shejem y Moré. Esta experiencia le marcó tanto que tomó la decisión de edificar en ese lugar un altar. Ese altar representa la primera experiencia en la vida de la fe de todos los que van a ser contados por Dios como hijos, se trata de la entrega del yo.
El altar es un lugar de sacrificio, un animal es ofrecido como representación del hombre. La ofrenda de ascensión (holocausto) simboliza una entrega total. El altar es el lugar donde la voluntad del hombre se somete a la voluntad del Eterno. “No se haga mi voluntad sino la tuya.” “Que no sea como yo quiero sino como tú quieras.”
·    La historia posterior a Avraham nos muestra que Shejem llegó a ser un lugar de grandes decisiones para sus descendientes, cf. Génesis 33:18-20, (Génesis 28:20-21); 37:12-17; Josué 24:1, 14-27; Jueces 21:19; 1 Reyes 12:1; 12:25.
·    Shejem fue elegido como un lugar de refugio[6], cf. Josué 20:7.
·    Yosef fue sepultado en Shejem esperando la resurrección de los muertos. Su tumba se encuentra allí todavía hoy, cf. Josué 24:32.
Así que, Shejem representa en la vida de Avraham el lugar de conversión, el lugar donde muere de si mismo y reconoce al HaShem como su único Dios verdadero. Es el lugar donde HaShem le prometió por primera vez que su descendencia recibiría esa tierra.
Y de la misma manera como Avraham tuvo esa experiencia, todos los que en el día del juicio van a ser finalmente contados como sus hijos tendrán que tener la misma experiencia. Todos sus hijos tendrán que pasar por Shejem, donde reconocen al Dios único y mueren de sus propias vidas en el primer altar.
Como hemos dicho, Shejem significa “cerviz”, “hombro” o “espalda” y viene de una raíz que tiene que ver con inclinarse para levantar una carga sobre su espalda. Esto nos lleva a pensar en el momento cuando el Mesías se inclinó para llevar sobre sus hombros el madero sobre el cual iba a ser sacrificado para la redención eterna de todos los hijos de Avraham. Shejem simboliza la muerte de Yeshúa. Fue el primer lugar donde Avraham tuvo que pasar para poder ser el padre de la gran nación y obtener la tierra de Israel. La muerte y resurrección de Yeshúa es la base sobre la cual HaShem entrega la tierra a los hijos de Avraham.
“el planicie de Moré” – Junto a Shejem está la llanura de Moré. Moré significa “maestro” y viene de una raíz que significa “fluir”; “poner”, “echar”, “tirar”; “señalar”; “enseñar”.[7] Es la misma raíz que se encuentra en la palabra Torá.
Así que cuando Avram primero tuvo la experiencia profunda de conversión en Shejem al mismo tiempo tuvo la experiencia de lo que implica tener un Moré, un Maestro que le enseñaba la Torá.
La Torá es algo que marca la diferencia entre lo santo y lo común, lo verdadero y lo falso, luz y tinieblas, vida y muerte, etc.
HaShem le enseñó los mandamientos a nuestro padre Avraham, como está escrito en Génesis 26:5:
“Avraham me obedeció, y guardó mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” (LBLA)
Más adelante, después de la entrada en la Tierra, los hijos de Israel tuvieron que marcar la diferencia entre la bendición y la maldición precisamente en el valle de Moré.
En el norte tenían el monte Eival, que representa la maldición que es producida por la desobediencia a los mandamientos, y en el sur tenían el monte Guerizim, que representa la bendición por obedecer los mandamientos, cf. Deuteronomio 11:26-32; 27:12; Josué 8:33.
Moré es el lugar donde se reconoce la Torá del Eterno como el patrón de nuestra vida.
Moré representa también a Yeshúa HaMashíaj como el gran Rabino, nuestro gran Maestro que enseña a sus seguidores judíos a vivir según la Torá que fue dada en Sinai, según Mateo 5:17-20:  
“No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla. Cualquiera, pues, que anule uno solo de estos mandamientos, aun de los más pequeños, y así lo enseñe a otros, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los guarde y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” (LBLA)
Y enseña a sus seguidores no judíos a obedecer aquellos mandamientos de la Torá que son para ellos, especialmente por medio de su representante para las naciones, Pablo, cf. Hechos 22:21; Romanos 15:16; Gálatas 2:7-9.
Combinando los dos lugares Shejem y Moré, vemos también una conexión entre nuestra aceptación de la muerte del Mesías y la aceptación del Mesías como nuestro Maestro de Torá.
Shejem y Moré representan los dos pasos para ser salvo como está escrito en Romanos 10:9-10:
“si confiesas con tu boca a Yeshúa por Adón, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.” (LBLA revisada)
Adón significa “señor”, ”maestro”, ”gobernante” y ”jefe”.
12:8  “De allí se trasladó hacia el monte al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Ai al oriente; y edificó allí un altar a HaShem, e invocó el nombre de YHWH.” (LBLA revisada)
Betel significa “casa de Dios”, “casa del Poderoso”
La palabra casa puede significa dos cosas:
1.      Núcleo familiar
2.      Lugar de habitación
En este caso Betel simboliza tanto la familia de Dios como el templo de Dios.
No podemos quedarnos solamente en la experiencia de Shejem y Moré, que representa la conversión al Dios de Israel por medio de Yeshúa HaMashíaj y la aceptación de la Torá dada por Moshé y explicada por el Mesías. Hay más.
En el judaísmo se habla de dos yugos, el yugo del Reino y el yugo de la Torá. El yugo del Reino representa a Shejem, y el yugo de la Torá está representado por Moré.
Estos dos yugos están también expresados en los primeros textos de la confesión del Shemá. En el primer texto del Shemá, Deuteronomio 6:4-9 está escrito:
“Escucha, Israel, HaShem es nuestro Dios, HaShem es uno. Y amarás a HaShem tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.” (LBLA revisada)
Este texto representa el yugo del Reino, el cual implica aceptar al Eterno como nuestro único Dios de manera personal. Por esto está escrito en singular: “amarás, tu, tu, tu, enseñarás etc.”
Ahora, el amor por el Eterno se manifiesta en la obediencia a sus mandamientos. Shejem nos lleva a Moré.
El segundo yugo, el de la Torá, se encuentra en Deuteronomio 11:13-21 donde está escrito:
“Y sucederá que si obedecéis mis mandamientos que os ordeno hoy, de amar a HaShem vuestroDios y de servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, El dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite. Y El dará hierba en tus campos para tu ganado, y comerás te saciarásCuidaos, no sea que se engañe vuestro corazón y os desviéis y sirváis a otros dioses, y los adoréis. No sea que la ira de HaShem se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que HaShem os da. Grabad, pues, estas mis palabras en vuestrocorazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por insignias entre vuestros ojos. Y enseñadlas vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y escríbelas en los postes de tu casa y en tus puertas, para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra que HaShem juró dar a vuestros padres, por todo el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra.” (LBLA revisada)
En este yugo de la Torá vemos como el pronombre se va cambiando a una forma plural. En el primer yugo, el del Reino el texto está escrito de una forma solamente personal, singular, “amarás, tu, tu, tu, enseñarás, escribirás etc.”
En este yugo de la Torá vemos que se usa la forma plural “obedecéis, os, vuestro, vuestro, vuestra, vuestra” pero luego, en el versículo 14 va pasando al singular: “recojas… etc.” para luego volver al plural en los versículos 16-19a: “cuidaos…”, después al singular en los versículos 19b-20: “te…” y, finalmente, al plural en el versículo 21.
De esto aprendemos que el yugo de la Torá nos enseña a vivir nuestra vida privada en obediencia en una relación con el pueblo del Eterno.
Por lo tanto no es suficiente vivir solos delante del Eterno. Necesitamos formar parte de un colectivo. Y este es precisamente el resultado del trabajo de la Torá en nuestras vidas.
Uno no puede amar al Eterno y aborrecer al hermano. Es imposible, porque el amor al Eterno te lleva forzosamente a amar a tu prójimo, primero los más cercanos y luego los que están más allá de los conocidos.
En Efesios 4:1-6 está escrito:
“Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.” (LBLA)
En Filipenses 2:1-4 está escrito: 
“Por tanto, si hay algún estímulo en el Mesías, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.” (LBLA revisada)
En Colosenses 1:3-4; 3:12-15 está escrito: 
“Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, orando siempre por vosotros, al oír de vuestra fe en el Mesías Yeshúa y del amor que tenéis por todos los santos… Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como el Mesías os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz de Mesías reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.” (LBLA revisada)
En 1 Tesalonicenses 4:9-10 está escrito: 
“Mas en cuanto al amor fraternal, no tenéis necesidad de que nadie os escriba, porque vosotros mismos habéis sido enseñados por Dios a amaros unos a otros; porque en verdad lo practicáis con todos los hermanos que están en toda Macedonia. Pero os instamos, hermanos, a que abundéis en ello más y más.” (LBLA)
En 1 Pedro 4:8 está escrito: 
“Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.” (LBLA)
En Juan 15:12-13 está escrito: 
“Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, así como yo os he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.” (LBLA)
En 1 Juan 3:10-18, 22-23 está escrito: 
“En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros; no como Kayín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos, no os maravilléis si el mundo os odia. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte. Todo el que aborrece a su hermano es homicida, y vosotros sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto conocemos el amor: en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él? Hijos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad…. y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa el Mesías, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado.” (LBLA revisada)
En 1 Juan 4:7-12, 19-21; 5:1-2 está escrito: 
“Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.  En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se perfecciona en nosotros… Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano. Todo aquel que cree que Yeshúa es el Mesías, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él. En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos.” (LBLA)
En todos estos textos vemos la importancia de tener una relación correcta con el pueblo de Dios que es la Familia de Dios y el Templo de Dios.
La experiencia de salvación con la aceptación del yugo del Reino y el yugo de la Torá es maravillosa, y transforma nuestra vida personal. Pero hay más. Conforme vayamos creciendo en el conocimiento del Eterno por medio de Su Torá revelada por medio de Moshé y el Mesías Yeshúa, entraremos en una dimensión nueva de nuestra vida espiritual, la dimensión de colectivismo y así pasamos de Shejem y Moré a Betel, la familia del Eterno.
Es cierto que tenemos una responsabilidad delante del Eterno de nuestras vidas personales, cada uno será juzgado según su propia obra, en pensamientos, palabras y hechos, pero nuestras vidas no fueron creadas para ser islas separadas en un lago, sino miembros de un cuerpo, un colectivo, una gran familia, la gran familia de los hijos de Avraham con judíos y no judíos.
“al oriente de Betel, y plantó su tienda, teniendo a Betel al occidente y Ai al oriente; y edificó allí un altar al Eterno, e invocó el nombre del Eterno” (LBLA revisada) – Ai significa montón o ruina. Betel significa casa de Dios. ¡Un montón de piedras no es una casa!
Avram se colocó entre Betel y Ai. Cada día al salir de su tienda por la mañana vio que Ai estaba delante y Betel detrás, porque las tiendas siempre se colocan con la entrada hacia el oriente. Para poder ver la casa de Dios – Betel – tuvo que dar las espaldas al montón de piedras – Ai. De la misma manera nosotros tenemos que escoger entre ser una piedra solitaria, aunque sea parte en un montón de piedras juntas, o ser parte de una casa donde hay orden y disciplina.
Para ser parte de una casa hace falta pasar por un proceso de corrección, ser una piedra viva, labrada, y ajustada y colocada en un lugar específico en el edificio. Ya uno no puede hacer lo que le parezca, lo que le plazca.  Hay constructores que han sido puestos para edificar una casa del Eterno en todo lugar, esforzándose para que las piedras sean ajustadas y colocadas cada una en su lugar.
Así que ya terminó el tiempo de ser una persona espiritual solitaria. Llegó el tiempo de ser parte de una casa, un cuerpo, y unirse definitivamente a los hermanos.
En 1 Pedro 2:1-10 está escrito:
“Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis probado la benignidad del Señor. Y viniendo a El como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Yeshúa el Mesías. Pues esto se encuentra en la Escritura: HE AQUI, PONGO EN SION UNA PIEDRA ESCOGIDA, UNA PRECIOSA piedra ANGULAR, Y EL QUE CREA EN EL NO SERA AVERGONZADO. Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO, y, PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCANDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados. Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habíais recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia.” (LBLA)
“al oriente de Betel” – Las entradas al tabernáculo y al templo siempre están hacia el oriente. Así que Avram se puso en el lugar que simboliza la entrada a la misma presencia del Eterno.
“plantó su tienda” – La Torá no dice que Avram plantó su tienda en Shejem. Pero aquí en Betel sí. Es un lugar donde hay que plantar la tienda. Es un lugar donde hay que afirmar su estancia. Hazte miembro de un colectivo de personas que creen igual que tú y sé fiel a esa comunidad.
“Edificó allí un altar a HaShem” – Este altar representa la entrega total al Eterno dentro de un contexto colectivo, en la congregación de los creyentes, en la casa del Eterno.
Esto nos recuerda también el lugar de muerte del Mesías, que seguramente ocurrió delante de la entrada del templo del Eterno en uno de los árboles que hay el monte de los Olivos, al oriente de Yerushalayim.
“invocó el nombre del Eterno” – Invocar el Nombre no significa solamente tomarlo en los labios, sino dar a conocer al mundo entero que El es el único. Después de haber estado en Mesopotamia y luego en Egipto, Avraham toma sobre sus hombros la tarea de hacer conocer el Nombre del Eterno al mundo entero, para que supieran que El es el único Dios verdadero.
En Juan 17:3 está escrito:
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.” (LBLA revisada)
Avram no dio a conocer el Nombre del Eterno en Shejem y Moré, pero aquí sí, entre Betel y Ai. De esto aprendemos que lo que más impacta al mundo no es nuestra propia experiencia de aceptación del yugo del reino y de la Torá, nuestra experiencia con  el Mesías Yeshúa como Salvador y Señor, sino nuestra convivencia en amor en la congregación de los creyentes, como está escrito en Juan 13:34-35:
“Un mandamiento nuevo os doy (Moré): que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado (Shejem), así también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos (Proclamó el Nombre) que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros (Betel).” (LBLA revisada)
Ya no vivas como una piedra solitaria, déjate ser edificado como una casa espiritual y así proclamar el Nombre del Eterno.
Hay un fenómeno natural muy interesante en el lugar donde Avram invocó el Nombre del Eterno por primera vez en la Tierra prometida. El nombre hebreo de YHWH está escrito con las letras actuales hebreas, en las montañas en el mismo lugar donde nuestro padre plantó la tienda. Esto se puede ver en las imágenes de los satélites.


12:10 “Y hubo hambre en la tierra; y Avram descendió a Egipto para pasar allí un tiempo, porque el hambre era severa en la tierra.” (LBLA revisada) – Esta fue la cuarta prueba en la vida de nuestro padre. Era necesario que bajara a Egipto para pisar esa tierra, cf. Jos 1:3, de manera que todo lugar que sus pies hayan pisado sería entregado a sus descendientes, como está escrito en 15:18b:
“desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates” (LBLA)


Enseñanza Primera Aliya Parasha Lej Leja
Derechos de Autor por el Dr. K. Blad (5774) http://www.messianictorah.org
Nota: Esta copia no está sometida a procesos lucrativos. Solo esta basado para la enseñanza y proclamación del evangelio a todos los pueblos de la tierra que quieren y desean tener un conocimiento de la verdad sobre la correcta interpretación de las santas escrituras, tal como está escrito.

2 Pedro 1:19-2(RVR1960)

19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual haces bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en nuestros corazones;
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (Ruaj HaKodesh).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Parasha Bereshit - En el Principio del Crear de Dios

Parasha Jayei Sará - La Muerte es el comienzo de la vida

Cual es la definiciónde la Fé en Hebreo?