Parasha Jayei Sará - La Muerte es el comienzo de la vida

Los Escritos Mesiánicos: Marcos 7:1 – 9:13
Jayei Sará
Significa la vida o los años de Sará.
Primera aliyá, 23:1-16

Sará muere en Jevrón a la edad de 127 años Avraham hace duelo por ella, después de lo cual se levanta y pide que los hijos de Jet le dé una propiedad para una sepultura. La contestación es que puede sepultar a su difunta en uno de los mejores sepulcros de ellos. Pero después de haberles reverenciado Avraham solicita que Efrón le venda la cueva de Majpelá para una sepultura. Sin embargo, Efrón le ofrece el campo con la cueva como regalo. No obstante Avraham quiere pagar por ello. Y a pesar de que Efrón le pone un precio astronómico Avraham lo acepta y paga en efectivo.

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23:1-2 “Y vivió Sará ciento veintisiete años; estos fueron los años de la vida de Sará. Y murió Sará en Quiriat-arba, que es Jevrón, en la tierra de Kenaan; y Avraham vino a hacer duelo por Sará y a llorar por ella.” (LBLA revisada) – La alegría del final del capítulo 22, donde Avraham estaba muy contento por haber superado la prueba y haber recibido aun más bendiciones de parte del Eterno por la atadura de Yitsjak, está en contraste con la tristeza del capítulo 23 donde Sará muere antes de tiempo. Es obvio que Avraham no estaba esperando una muerte tan rápida ni de él ni de su esposa, porque no había preparado un lugar de sepultura.
El Midrash cuenta que Sará murió por el impacto de la noticia acerca del sacrificio de Yitsjak. Avraham no le había contado lo que Dios le había pedido hacer con Yitsjak, sólo que le iba a llevar a estudiar en la yeshivá[1] de Shem y Ever. Como la Torá relata que sólo Avraham bajó del monte Moriá, el Midrash interpreta que Yitsjak fue enviado a estudiar con Shem y Ever en Yerushalayim. Cuando Sará oyó la noticia de que Yitsjak había ido para ser sacrificado, salió de Beer-Sheva en busca de su hijo. Y cuando llegó a Jevrón falleció. En tal caso Yitsjak tendría 37 años de edad cuando fue atado y puesto sobre el altar.
Sin embargo, después del relato de la akedá, “atadura”, de Yitsjak hay unos versículos, (22:20-24), que dicen que “después de estas cosas” llegaron noticias a Avraham acerca de la familia de su hermano Najor, y luego aparece el relato de la muerte de Sará. Aunque es cierto que la Torá no siempre está escrita según el orden de los sucesos sino que muchas veces los textos se van entrelazando, por eso parece que el texto de la Torá indica que la muerte de Sará no haya sido inmediatamente después de la atadura de Yitsjak.
Según el versículo 21:34 Avraham estuvo mucho tiempo en la tierra de los filisteos, lo cual implica más de 25 años según Rashí. Según el libro de Yashar, Yitsjak tenía 5 años cuando Yishmael se estaba burlando de él. Esto muestra que Yitsjak tendría entre 30 y 37 años cuando fue atado. Personalmente creo que Yitsjak tenía 33 años en ese momento, porque los detalles de la sombra profética tienen que coincidir con la realidad. Y como la atadura de Yitsjak es una sombra de la muerte del Mesías, es lógico pensar que él tenía la misma edad que el Mesías ben Yosef cuando se entregó voluntariamente para ser quemado como ofrenda de ascensión. En este caso Sará moriría tres o cuatro años después de la Akedá de Yitsjak.
Sará se fue para Jevrón y murió allí. Ese lugar representa la fe en la resurrección, como hemos dicho antes. Esto quiere decir que ella murió en la fe en la resurrección y por eso será resucitada para estar con el Mesías Yeshúa cuando vuelva para reinar durante mil años en la tierra.
Surge la pregunta: ¿por qué razón Sará murió antes de tiempo? No es fácil contestar. Hay los que sugieren que fue porque se rió con una actitud de burla cuando recibió el anuncio del nacimiento de un hijo, pero tal falta no parece ser motivo suficiente para tener una muerte prematura.
Otra sugerencia es que HaShem quiso que Avraham tuviera más hijos y que fueran malvados, y como esos hijos no deberían nacer de Sará, mejor sería que se muriera para que Avraham se casara de nuevo. Los descendientes de esos hijos servirían al pueblo de Israel en tiempos de Mashíaj.[2]
Sin embargo, esta interpretación es muy difícil de aceptar. ¿Cómo HaShem va a querer que nazcan hombres impíos?
En 1 Timoteo 2:4 está escrito:
“(Dios) quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.” (LBLA)
En 2 Pedro 3:9b está escrito:
“no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.” (LBLA)
Así que la pregunta acerca de la razón por la muerte anticipada de Sará queda sin contestar. Cuando venga Mashíaj él nos explicará todo.
23:3-4 “Después Avraham se levantó de delante de la difunta, y habló a los hijos de Jet, diciendo: Extranjero y peregrino soy entre vosotros; dadme en propiedad una sepultura entre vosotros, para que pueda sepultar a mi difunta de delante de mí.” (LBLA revisada) – En el Shulján Aruj[3] está escrito:
“El entierro del difunto es una mitsvá (mandamiento) muy grande… Hay que efectuarlo en mismo día de la muerte y está prohibido postergarlo para el día siguiente a menos que sea para rendir mayor homenaje al difunto, por ejemplo para permitir a parientes estar presentes para los funerales, o bien si las leyes del país no autorizan el entierro en el mismo día.”
Uno de los 613 mandamientos dice que hay que enterrar al muerto en el mismo día, según está escrito en Deuteronomio 21:23:
“su cuerpo no colgará del árbol toda la noche, sino que ciertamente lo enterrarás el mismo día (pues el colgado es maldito de Dios), para que no contamines la tierra que el Eterno tu Dios te da en heredad.” (LBLA)
También está escrito en Génesis 3:19:
“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” (LBLA)
El hombre tiene que volver a la tierra de donde fue tomado. Esta escritura enseña que no está bien quemar los cuerpos muertos, sino hay que enterrarlos.
“extranjero y peregrino soy entre vosotros” – Según Gur Ariyé, estas dos palabras tienen dos significados diferentes. Son antitéticas entre sí. La palabra hebrea que fue traducida como “extranjero” es guer[4] y la palabra traducida como “peregrino” es toshav.[5]
Rashí dijo que esta oración significa que Avraham estaba diciendo que era un forastero (guer) de otra tierra que ha establecido su residencia (nityashavti) entre ellos. Un guer es un forastero sin derechos plenos y un toshav es un residente permanente con derechos plenos en un lugar. Cuando una persona obtiene el estatus de toshav deja de ser un guer.[6]
En Efesios 2:19 está escrito:
“Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios” (LBLA)
Según el punto de vista de HaShem, el gentil que ha hecho la conversión por medio de Yeshúa HaMashíaj no es ni guer ni toshav en el Israel celestial-espiritual, sino tiene un estatus superior y es conciudadano en el cielo con los judíos consagrados y un miembro de la familia de Dios.
23:9 “para que me dé la cueva de Macpela que le pertenece, que está al extremo de su campo. Que en presencia de vosotros me la dé por su precio completo en posesión para una sepultura.” (LBLA revisada) – En el Talmud[7] está escrito que en este lugar fueron enterradas cuatro parejas, Adam y Javá, Avraham y Sará, Yitsjak y Rivká, Yaakov y Leá. Esa es la razón por la que Jevrón también es llamado Kiriat-Arbá, que significa “Pueblo de Cuatro”.
Es posible que Avraham estuviera interesado en esa cueva precisamente porque allí estaba enterrado Adam. Majpelá significa “duplicada”, “doblada”.
23:13 “y habló a Efrón a oídos del pueblo de aquella tierra, diciendo: Te ruego que me oigas; te daré el precio del campo; acéptalo de mí, para que pueda sepultar allí a mi difunta.” (LBLA) – Aunque Efrón le ofreció como regalo, no solamente la cueva, sino todo el campo, Avraham no quiso aceptarlo. ¡Qué actitud tan diferente a aquellos que sólo piensan que recibir las cosas gratis son bendiciones del Eterno! Avraham no consideró una “bendición” la oferta de Efrón. El no quería honrar a su esposa con una sepultura que no le había costado nada. ¿Cuánto valoramos a las personas? Avraham quería el lugar “por su precio completo”, (v. 9). Ni siquiera una rebaja hubiera sido considerado como una bendición. La verdadera bendición para nuestro padre Avraham fue poder pagar a Efrón lo que pidiera por el lugar. Así nadie podría decir en el futuro que ese lugar no pertenece a los hijos de Israel. Nuestro Maestro Yeshua HaMashíaj dijo, según Hechos 20:35b:
“Hay más dicha en dar que en recibir” (NVI)
23:15 “Señor mío, óyeme: una tierra que vale cuatrocientos siclos de plata, ¿qué es eso entre tú y yo? Sepulta, pues, a tu difunta.” (LBLA) – Cuatrocientos siclos corresponden a más de 50 salarios anuales. Según los descubrimientos arqueológicos de la época, un salario anual subía a 6-8 siclos.[8] El precio que le pidió Efrón fue una exageración descarada. Quería aprovecharse de la riqueza de Avraham en un momento de emoción y debilidad cuando no estaba pensando en hacer negocios. ¡Qué triste es ver cuando alguien se aprovecha de la generosidad de otro! ¡Qué egoísmo!
23:16 “Y oyó Avraham a Efrón; y Avraham pesó a Efrón la plata que éste había mencionado a oídos de los hijos de Jet: cuatrocientos siclos de plata, en moneda comercial.” (LBLA revisada) – En el texto hebreo aparece el nombre Efrón de manera incompleta faltando la letra vav. Esto se interpreta que este hombre fue reducido por el Eterno por causa de su actitud avariciosa. Su bolsillo fue aumentado pero su nombre fue reducido. ¿Qué vale más?
A pesar de la cantidad astronómica injusta que había pedido, Avraham no estaba dispuesto a discutir y rebajar precios. Su esposa vale más que todo eso y merece un sepulcro digno. Es más, ¡el precio alto de la sepultura elevaría la honra que se podía dar a la difunta!
Avraham pesó a Efrón el dinero que había pedido en moneda comercial. Esto significa, según Rashí, que son recibidas en cualquier lugar, lo cual muestra que le entregó monedas grandes que valían cien siclos cada una.
23:19a “Después de esto, Avraham sepultó a Sará su mujer...” (LBLA revisada) – Toma nota de que no se habla de los “restos mortales de Sará” sino de Sará misma aunque estaba muerta. Fue Sará la que fue sepultada. Un hombre no es hombre sin su cuerpo. Por esto tiene que haber una resurrección para que haya una salvación completa.

Enseñanza Primera Aliya Parasha Jayei Sará
Derechos de Autor por el Dr. K. Blad (5774) http://www.messianictorah.org
Nota: Esta copia no está sometida a procesos lucrativos. Solo esta basado para la enseñanza y proclamación del evangelio a todos los pueblos de la tierra que quieren y desean tener un conocimiento de la verdad sobre la correcta interpretación de las santas escrituras, tal como está escrito.

2 Pedro 1:19-2(RVR1960)

19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual haces bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en nuestros corazones;
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (Ruaj HaKodesh).

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